Nick Cave: The Soundsuits.

"La basura de unos es el tesoro de otros". Bajo esa premisa Nick Cave convierte los desechos en Soundsuits: política, diseño, y performance.

Por Rebeca Murrieta.


Publicado hace 1 año 10 meses


¿Por qué leer esto?

Porque el arte político no tiene que ser necesariamente aburrido ni panfletario.


Cuando oímos hablar de arte político, inmediatamente vienen a nuestra mente imágenes con estética propagandística: sentencias imperativas en gigantescas tipografías como ¡BASTA! ¡AHORA! o retratos de personajes como el Che Guevara, Gandhi o nuestro Sub Marcos y, claro, sus antitesis, Adolf Hitler, Stalin, George Bush, Peña Nieto… esténciles monocromáticos, blanco, negro y algunas estrellas rojas... banderas, emblemas patrios transgredidos… En fin, un lenguaje visual más cercano al publicitario y menos a la representación real de un deber cívico, de una consternación personal ante algún suceso.

Nick Cave (no confundirlo con su homónimo musical) estaba sentado en la banca de un parque de Chicago. Era 1992, durante los disturbios en LA por el Caso Rodney King, el sujeto afroamericano que fue brutalmente golpeado por oficiales policíacos. El incidente se hizo público gracias a una grabación casera de la golpiza. Nick Cave pensaba sobre su condición de hombre negro, y los sentimientos que eso le provocaba. Miró al piso, encontró una ramita. Comenzó a recolectar ramitas de árboles para así elaborar una especie de traje hecho con puras ramas. Nick Cave llama a estos trajes Soundsuits; piezas que deambulan entre esculturas usables o vestuarios extremadamente ornamentados. Disfraces y armaduras al mismo tiempo.

Desde ese momento Nick Cave supo que él y su producción deberían ser comprometidos, no con ideales abstractos, sino con un sentir y una preocupación reales. Los Soundsuits son una declaración oculta de identidad emergida de la consternación de Cave. Estos trajes que evocan personajes extraños, surreales, salidos de algún ensueño, se presentan ante nosotros sin etiquetas de sexo, raza, ni clase social. Son seres completos sin prejuicios ni estereotipos. Es por eso que el arte de Nick Cave es arte político; por la declaración total que emite con cada una de sus obras, que dentro de su propia narrativa terminan hablando de nosotros mismos, ya que los Soundsuits están elaborados con objetos desechados, con cosas que el artista encuentra en mercados de chácharas. En una entrevista, Cave dijo que le encantaría dejar de hacer exposiciones en museos y sólo dedicarse a ir a las casas de todas las personas del mundo y hacer un SoundSuit con sólo lo que estuviera a punto de ser desechado en cada casa y decir: «¡Tome, esto es para usted, es suyo!». Y ese es otro gesto político de Nick Cave, si los Soundsuits están construidos con humano teñido, botones de plástico, perlas, lentejuelas, plumas, ropa de paca (de segunda mano) es porque quiere darles dignidad a todos esos materiales despreciados por una cultura que continuamente desecha y desprecia tanto objetos como personas. Todas esas cosas en su segunda, tercer o tal vez cuarta vuelta de reuso, terminan siendo una obra de arte, no en la típica y ya tan sobadísima «re-contextualización», sino que se integran en un nuevo universo; son ellas mismas, con su historia, su desgaste, su emoción contenida; como palabras en un discurso creciente.

La exacerbada decoración de los Soundsuits los vuelve hipnóticos; no quieres perder ningún detalle, es inevitable pensar en la historia de cada pequeño elemento y en el meticuloso trabajo de confección que roza lo obsesivo. Pero los Soundsuits tienen otra particularidad: emiten sonido, de ahí el nombre (ja). Cuando Nick Cave se puso aquel primer traje de ramas, se dio cuenta que al moverse, el golpear de las ramitas entre sí emitía un sonido peculiar. Entonces Cave agregó performatividad a sus trajes, volviéndose vestuario de coreografías pero también los mismos instrumentos. Introduciendo danza contemporánea y música a toda la ecuación.

Además de toda la carga simbólica, conceptual y visual de los Soundsuits, los perfomance donde se ponen en práctica estos trajes, son eventos que se adaptan al lugar donde se presentan. Cave, con su postura de artista político, y comprometido en que el arte es para generar relaciones sensoriales, hace partícipes en los performances a estudiantes, músicos y bailarines locales (mayormente universitarios) quienes voluntariamente se unen al proyecto.
«Es una cuestión de negociación y reposicionamiento. Qué es lo que hacemos todos los días: siempre tratar de encontrar una nueva forma de gestionar nuestro tiempo o participar en el mundo. Esa es la forma en que existimos». dice Nick Cave. Así que su estrategia de llamar a artistas locales y estudiantes jóvenes a colaborar con el artista en la creación de un performance, no es retórica o demagogia, sino es parte de hacerlos la obra, de brindar la oportunidad de reacomodarles su mundo, que no vuelva a ser igual después de la experiencia vivida. Cada evento donde se presentan los soundsuits de Cave pretende abrazar a la ciudad, integrarla a la pieza, para que sólo sea de ella, única e irrepetible.

La complejidad discursiva de la obra de Nick Cave es comprensible si le echamos un ojo a su background. Nace en Missouri, pero reside y trabaja en Chicago, Illinois; estudió Arte en Kansas City Art Institute. Ahí también aprendió a coser y trabajar con textiles, y en el Cranbrook Academy of Art de Michigan, donde se interesó por la Danza Contemporánea y el arte del cuerpo. Todo en el centro-este de los Estados Unidos, pero como toda persona nacida en la turbulenta década de los 60 del siglo pasado, los cambios en su vida cotidiana fueron los que le dan forma y sentido a su obra artística.

Yo creo que todo el arte debe ser político; debe importar en algo o para alguien, que su existencia sea una declaración, tener una especie de «sentencia poética». Creo que, para que algo pueda ser llamado arte, debe de gestarse desde una necesidad del artista por comunicar algo, y para decirlo de esa forma requiere de un medio. La obra de arte es ese medio y el Artista un mensajero.

Los Soundsuits de Nick Cave son luminosos, llenos de color y alegría. No esconden su reminiscencia africana: bailan, crean música. A través de su dimensión escultórica con texturas de fantasía logra crear un mundo ideal, pero no ingenuo, sino desbordante de energía vital, donde el colorido artificio es al mismo tiempo una poderosa coraza que protege de la cultura «de afuera». Los Soundsuits son la doble piel que todos necesitamos para resistir los sinsentidos (cada vez más frecuentes e ineludibles ) de nuestro mundo moderno.


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