Ángel Urzúa
Proponer puentes
entre el arte y el público.

La Gestión Cultural es un oficio necesario no sólo para quienes aman el arte, la cultura y su sociedad, sino para quienes desean crear un puente entre estos tres.

Por Javier Herrera

Fotos: Valeria Gomen
Locación: Función Lab

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¿Por qué leer esto?

Porque la cultura va más allá del arte; somos todos, en movimiento, y lo que nos rodea.

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I: Acerca de ti

Soy coordinador del Programa de Gestión Cultural, del Centro de Promoción Cultural del ITESO, y Director de FART Festín del Arte Contemporáneo.

Gestión Cultural se entiende no sólo como una serie mecanizada de operaciones, sino como la observación del entorno, el análisis del contexto, la propuesta creativa hacia una sociedad dirigida, planeación, implementación de programas y proyectos, producción de las actividades, evaluación de resultados, seguimiento y, de vuelta al principio. Ya que la gestión también son prácticas cíclicas.

II: Acerca de lo que haces
Mi interés va hacia generar propuestas creativas para la ciudad. Ha sido una manera de hacer lo que no había y tenía ganas de que sucediera. La gestión cultural es hacer posible el hecho artístico. Digamos que había cosas que me interesaban y que no estaban sucediendo, entonces era ponerse a chambear para hacerlas reales y accesibles al público.

Una de mis preocupaciones prioritarias desde la gestión cultural es la de formación de públicos
principalmente desde el arte contemporáneo.

A los artistas es a quienes les toca generar cosas nuevas. A los gestores nos toca proponer puentes entre el arte y el público. Puentes que sean adecuados para el momento actual de la sociedad. Lo importante es hacer propuestas de calidad que acerquen al público. La gestión sí se trata de eso: de generar espacios para la cultura.

III: Entorno

Creo que podemos valorar lo que hay, pero no podemos mostrarnos satisfechos. Sobre todo cuando sabemos lo que ocurre en otras ciudades y que nos gustaría que sucediera también acá.

En un sentido amplio, la cultura está constituída por toda una serie de prácticas sociales, de cómo nos movemos, nos comportamos, etc. La cultura es un camino para hacer que las personas tomen mejores decisiones y funcionen mejor en sociedad. El arte te permite reflexionar, ver otros puntos de vista y compartir lo que sabes. Experimentar, sentir, probar cosas nuevas. Entonces, sin duda, creo que la cultura es un camino en el que esta ciudad, a través de su gente, puede ser mejor.

Siempre hay razones para ser optimistas y para ser pesimistas. Lo importante es buscar un equilibrio y ser críticos... sobre todo, autocríticos.

IV: El futuro

No sé exactamente cómo imaginar un futuro, pero sin duda los cambios cada vez son más acelerados.
De hace cinco o seis años para acá han cambiado muchas cosas en el arte, y la ciudad ha mejorado en muchos sentidos. Espero que el futuro sea así, simplemente con más oportunidades

V. FART

FART nace con ese sentido (el de la formación de públicos). No es un proyecto para los que ya están metidísimos en esto; digamos que ellos también vienen, pero lo que consideramos importante es romper con eso y que otras personas se acerquen. Es paso a paso: hace cinco años eran menos las personas que veías en las exposiciones, incluso había menos y no se empalmaban como ahora.

Creo que el que haya más de una o dos actividades por día es un ejemplo del crecimiento que ha habido y, sin embargo, todas esas actividades tienen gente. En un principio se decía que eran los mismos 20 ó 50 siempre. Yo creo que puede llegar el día en que digamos (apáticamente) «Qué hueva, somos los mismos mil de siempre».

V. Referentes

Para mí un referente importante ha sido Lorena Peña Brito. No tanto por lo que haya hecho (qué sí es una trayectoria importante), sino sobre todo porque es alguien que ha mapeado la escena con anterioridad.

Estar atentos a lo que sucede y ser propios consumidores de cultura es la base para poder proponer cosas.
Por ejemplo, siento que a los artistas les falta mucho consumir productos artísticos de otras disciplinas, las cuales pueden ser, a su vez, fuentes importantes de inspiración y, por qué no, de colaboración entre artistas.

A mí, exactamente, no me inspiran, pero sí me nutren cosas. No sólo desde las artes visuales, sino desde otras áreas: medios de comunicación, redes sociales, conversaciones, la gastronomía, etc.


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