Comida: ¿Tendencia provocada o cultivada?

Experimentar lo natural, slow food, comida hecha con amor y con una política social y ecológica.

Por Bernardette Limón.


Publicado hace 1 año 8 meses


¿Por qué leer esto?

Porque la sustentabilidad y la ecología no solo es trend, es una necesidad.


Recuerdo muy bien los días en los que ir al campo de visita eran toda una experiencia; más allá de las aventuras que inventaba con mis hermanos para divertirnos era la fascinación por comer algo diferente, que se acompañaba por la curiosidad de ver el proceso, algunas veces no tan grato por la cruda experiencia de la preparación, pero siempre memorable por la simpleza en sus sabores. Y justo esa misma sensación permanece conmigo, desde la cultura culinaria vegetariana, pero con el gusto por disfrutar la sorpresa en el proceso y resultado.

Mientras tanto, en años recientes donde el boom del cuidado personal, de los jugos prensados, del slow food y el «entre más crudo más nutritivo», vemos tendencias emerger para quedarse, morir o evolucionar. Sin embargo, algo que tenemos que tener muy claro del futuro en la flora y la fauna alimenticia es que la vuelta a lo básico, al ahorro y a la dedicación para preparar los alimentos con conciencia es claramente el cultivo de un hábito, que como tendencia tendrá ajustes y variaciones dependiendo de los países que adopten este pensamiento pero que con fuerza se perfila como una forma real y factible de combatir diversos problemas de salud (de forma completamente natural) que acechan a países como el nuestro.

Tomemos como ejemplo al restaurante Silo en Brighton, Inglaterra, que con su política Zero Waste están revolucionando la manera de crear platillos y de consumirlos. La principal inspiración de este movimiento viene del interés por minimizar el impacto humano en la ecología. Sobre esto el chef Douglas McMaster encargado de Silo tiene una filosofía muy sencilla: cocinar con alimentos locales, orgánicos y de temporada, además de que nada se desperdicia. Con este concepto ha logrado reducir el desperdicio de comida un 95%. ¿Cómo se logró? Simple: comenzaron a producir toda la materia prima internamente. Así como la harina, el vinagre, el yogur, también hornean su propio pan, preparan su propia mantequilla, cultivan sus hortalizas y hongos, además de crear el comercio justo para la carne que consumen directamente de los agricultores. Por si fuera poco, ellos mismos se encargan de curar esta carne. Han perfeccionado de tal manera su sistema de trabajo que consiguieron operar un restaurante libre de químicos en el agua, con un sistema 100% sustentable y ecológico.

Finalmente, el mensaje está demostrado: la comida hecha con conciencia y con el respeto emocional al cuerpo humano, a la naturaleza y al entorno puede ser una excelente forma para lograr un cambio social verdadero. El Zero Waste tiene ya influencia en algunos sectores de la sociedad, el pensamiento está cobrando vida poco a poco, aunque el trabajo que requiere llevará más tiempo y aceptación. Creo que la situación tendrá que adoptar esta tendencia para abrir las posibilidades en nuestras costumbres habituales de alimentación, además de que sería interesante ver crecer esta idea en Guadalajara.


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