The taste of colour

La tendencia va más allá de lo saludable, los dulces y los gráficos llamativos.

Por Natalia Ordaz.


Publicado hace 1 año 7 meses

¿Por qué leer esto?

Porque todo esta conectado y los sabores no sólo son percibidos por el gusto y el olfato.


Cítricos, llamativos, explosivos, dulces, refrescantes y gustosos. Probablemente nuestro sentido del gusto ya está haciendo de las suyas en este momento.

De un tiempo para acá hemos visto todos estos factores en la escena del Fashion: la comida como tendencia. Frases que hacen referencia a ella, estampados, accesorios etc. Un clarísimo ejemplo, sin lugar a dudas, son las colecciones del excéntrico Jeremy Scott para Moschino, quien propone prendas y accesorios que nos envuelven en el síndrome del llamado gusto culposo de la comida rápida y las golosinas. Por otra parte tenemos el lado sano de la tendencia: editoriales de moda, escaparates e incluso libros de fotografía como «A Matter of Taste» del fotógrafo Italiano Fulvio Bonavia donde retrata prendas y accesorios hechos con vegetales, frutas y cualquier tipo de alimento que pueda ser adaptado a sus diseños. Otro ejemplo de la creatividad culinaria adaptada al gremio es la diseñadora alemana Sarah Illenberger; sus obras son hechas de vegetales, carnes y alimentos sanos, demostrando que la comida no sólo es para echarla al plato y ya.

Lo curioso aquí es que no todo es comida; la tendencia va más allá de lo saludable, los dulces y los gráficos llamativos. Si observamos atentamente nos daremos cuenta de que el protagonista de esta corriente es el color, y después de eso la emoción que éste nos produce. Es una tendencia muy infantil, pero es auténtica y es divertida: ¿A quién no le gusta? Sutilmente nos induce a revivir el niño interior que algunos aún tenemos y queremos sacar a relucir. Probablemente la comida como tendencia se terminará, pero el color seguirá, y este mismo nos hará recordar lo ácido del verde limón y lo sabroso del rosa chicle, así que no hay que alarmarse, porque no lo perderemos del todo.

Sin duda los sabores tienen memoria y se manifiestan en colores. En pocas palabras, se antojan. Estamos hambrientos de emociones, sus colores y curiosas formas, porque a fin de cuentas de eso se trata la moda; de estar hambrientos de ella.


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