Aristeo Mora

Recuerdo haber googleado «mejor escuela de teatro en España», el primer resultado fue la RESAD. Hice mis trámites, fui al examen y sentí que me fue fatal. No sé si tuve suerte o a los profesores les hice gracia porque me aceptaron y fue ahí donde estudié dirección escénica.

Por Diana Cuevas

Fotografía Paco Navarro
Producción MisterKite
Asistente foto Miguel Hasson
Maquillaje Studio84
Making Off Fer Navarro

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¿Por qué leer esto?

Porque es creador de nuevas narrativas.

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I: Acerca de ti

Tengo 27 años aunque casi nunca lo recuerdo, a veces siento que me quedé en los 19, 20 o 21 años. Me llamo Fernando Aristeo Mora de Anda: Fernando por mi papá, Aristeo por mi abuelo, Mora por mi papá y de Anda por mi mamá. Solían decirme Fernando pero ahora utilizo Aristeo porque así lo decidí al llegar a España, un país nuevo para mí donde no conocía a nadie. Hay tres momentos de mi infancia que fueron determinantes (y divertidos):

Uno. Cuando vi en Discovery Kids un programa en el que te enseñaban a hacer películas y decidí que quería una cámara para hacer cine, no la obtuve en ese momento pero Mamá Cuca me prestó la suya. A partir de ahí me sujeté a la idea de hacer cine.
Dos. Cuando hice mi primera película, iba sobre fantasmas en la playa. En esa película los fantasmas mataban a mis primos y ellos se embarraban kétchup.
Tres. Mis papás son arquitectos y tenían una oficina donde yo pasaba el tiempo haciendo aviones con el papel que mi papá dejaba para reciclar, luego tenía tantos aviones que decidí hacer un aeropuerto en el pasillo. Un día mientras hacía la maestría en Madrid llamé a mi mamá por teléfono para contarle del proyecto que estaba realizando y ella me dijo que seguía haciendo lo mismo que cuando tenía ocho años: ciudades pequeñitas. Ese proyecto era Encuentros Secretos.

Nadie te va a dar dinero para jugar con tus amigos; fue así que decidimos hacer La Compañía Opcional.

Según la obra de unos de mis profesores, «El Porvenir de una Obsesión», las personas siempre hacemos lo mismo y simplemente lo vamos versionando.

Me fui a Francia con la idea de hacer cine a los 18 años, ahí me dijeron que para los trámites debía tener mínimo dos años de otra carrera. Esta es una de las cosas que no sé si es verdad o es una ficción que yo me hice, pero yo lo cuento así: recuerdo haber googleado «mejor escuela de teatro en España», el primer resultado fue la RESAD. Hice mis trámites, fui al examen y sentí que me fue fatal. No sé si tuve suerte o a los profesores les hice gracia porque me aceptaron y fue ahí donde estudié dirección escénica.

II: Acerca de lo que haces

La Compañía Opcional; piensa el teatro no desde un lugar preestablecido sino desde una búsqueda..

La Compañía Opcional aún no sabemos qué es pero nos hemos inventado varias explicaciones que funcionan para cada uno de los proyectos que desarrollamos. «La Fiesta del Indio» (el nombre surgió de una broma entre Cecilia y yo) fue el primer proyecto de la compañía, proyecto que quisimos convertir en una trilogía básicamente para seguir trabajando juntos. Queríamos conseguir recursos para venir a México y no bastaba con decir que éramos un grupo de amigos queriendo hacer teatro: teníamos que ser una compañía, la amistad no entra en juego en ninguna beca y nadie te va a dar dinero para jugar con tus amigos; fue así que decidimos hacer La Compañía Opcional. El nombre está basado un poco en la Need Company, que fue un referente en ese entonces.

No buscamos meramente crear un discurso sino crear una forma de poner en pie ese discurso.

La forma que ha tomado La Compañía Opcional es la de un espacio de experimentación que no tiene miembros estables, convoca a quienes necesita para hacer los proyectos que quiere hacer y piensa el teatro no desde un lugar preestablecido sino desde una búsqueda: se plantea una pregunta e intenta resolverla con la ayuda de un montón de gente que puede aportar algo que a veces no tiene nada que ver con teatro, pero que ayuda a lograr esa respuesta. Para mí la compañía sigue siendo un pretexto, una figura que convoca. Creo que no hay una evolución lineal en ella sino respuestas a distintas necesidades de quienes hemos sido parte. Hablar de una evolución es más una necesidad del sistema de producción en el que estamos inmersos. Quiero seguir preguntándome cosas junto a esas personas. Algo que hemos encontrado es la posibilidad de crear espacios de refugio, espacios donde podemos cuidarnos –algo importante y necesario justo ahora– creamos refugios en el sentido político de la palabra, donde nosotros ponemos las reglas y decidimos no negociar con ciertos sistemas. No buscamos meramente crear un discurso sino crear una forma de poner en pie ese discurso.

III: Entorno

Cuando comenzó la compañía Cecilia y yo no creíamos en la colectividad, quizá siempre hemos sido muy amargados con la idea setentera de revolución, esa idea de cambiar el mundo desde un «todos somos lo mismo» porque pensamos que no es así. Creemos que nos determina un entorno, una cultura y una perspectiva que nos da singularidad. Sigo creyendo que está bien responder a eso, a lo que quieres y lo que no. En un proyecto donde somos muchos yo apuesto más por que cada uno decida desde dónde y qué quiere hacer, qué rol quiere jugar, con la consciencia de que esos roles pueden cambiar, de que podemos jugar con ellos. Cecilia, Lara y algunas personas que han trabajado conmigo me dicen Benito Mussolini, porque soy un dictador. A veces creo que no hago nada, para mí crear estructuras es un juego que hago desde chico pero esas estructuras están vacías, entonces busco a las personas indicadas para llenar esos huecos que en conjunto, crean algo que dice lo que cada uno quiere decir en lo individual. Que no pensemos de la misma forma está muy bien, hay una especie de admiración a las diferencias.

IV: Ciudad

No me siento parte de Guadalajara pero tampoco de las demás ciudades donde he vivido, las veo como ciudades que te contienen sin que tú las hayas elegido y eso hace que a veces te sientas extranjero en ellas. Por eso nunca tuve la idea de quedarme a vivir en España, decidí regresar con la intención de reconciliarme con esta ciudad y decidí quedarme porque encontré un montón de aliados que después se convirtieron en amigos. Encuentros Secretos surgió precisamente de esa sensación de desarraigo y mi interés con el juego era compartir memoria y experiencia.

La idea de historia que conocemos es intocable e inaccesible y hay una intención política detrás que nos impide ser capaces de crear otras narrativas, nos obliga a asumir la que nos presentan y a actuarla. En una narración poética, teatral, dramática, se puede construir una alternativa a eso. Lo que me parece importante de trabajar sobre dispositivos es que estos pueden lograr que el creador deje de ser necesario y funcionar por sí solos. El creador es quien pone la estructura, es una especie de activador pero la llena quien se involucra con el juego. Justamente eso fue lo que ocurrió con Encuentros Secretos, el archivo desbordó lo que nosotro s habíamos propuesto. En «Santa María la Ribera», por ejemplo, esas narrativas surgieron de la resistencia

En cuanto a mi futuro y el de la Compañía Opcional, creo que podemos llegar a ser una compañía muy sólida

V: Futuro

Cuando sea grande quiero ser como Suely Rolnik, una mujer que tiene ese impulso vital que te hace generar pequeñas transgresiones en este mundo. En cuanto a mi futuro y el de la Compañía Opcional, creo que podemos llegar a ser una compañía muy sólida, está también la posibilidad de que la compañía desaparezca o de que nos reunamos cuando decidamos hacerlo. Como en Los Perdedores, hay un montón de posibilidades.

VI: Referentes

Me gusta mucho lo que está ocurriendo con Mapa Teatro y podría decir que son referente artístico en este momento. Personalmente, mis referentes son Finn y Jake, más Jake; de Un Show Más me identifico con Rigby, de Flight of the Conchords podría ser ambos y de Parks and Recreation definitivamente soy Leslie.


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