Women's rights are more than alright

En medio de todo este tumulto de ideologías encontradas en el mundo, de la división de pensamiento y creencias, pensaríamos que nos espera una época llena de tolerancia. No habrá negro ni blanco, bueno ni malo, la equidad de género no será un movimiento sino una realidad.
Pero para quienes no creen en la cursilería de un final feliz, la postura de no tener ninguna postura, de no estar de ningún lado, de la libertad en todas sus formas, es la que mejor les queda. Más que una postura de cambio es un postura de vivir y dejar vivir desde su grande o pequeño círculo.

Por Mariela Lona.


Publicado hace 1 año 9 meses

¿Por qué leer esto?

Por que la ideología persiste pero los medios cambian.


La industria de la moda es sin duda uno de esos grandes círculos que llevan consigo miles de formas de pensar que consiguen proyectarse, y probablemente hacer el ruido suficiente para generar un cambio. Si bien antes el medio era una editorial mensual que generaba controversia por abordar temas de género, color y sexualidad, ahora las redes sociales se han convertido en el foco de atención; todos los movimientos de la industria están ahí y tienen fecha de caducidad. Se vive con información del día y tenemos menos de 24 horas para procesarla.

Instagram, Facebook, Snapchat; éstas y otras plataformas que se han convertido en el visual journal de la moda, pero los roles también han cambiado: es ahora la modelo de esa portada la que le da voz. Musas, como las conocemos, ya no sólo pertenecen al mundo de la moda, sino de las ideologías; ideologías que toleran, que piden libertad de pensamiento y expresión. Ellas usan a la moda y la moda las usa a ellas. Dejan de ser inalcanzables porque sabemos lo que hacen y lo que piensan, y he aquí la magia: nos identificamos con ellas, y si ellas llevan el estandarte del feminismo en un Chanel, entonces sabemos que nosotros podemos usar uno, porque somos feministas y porque el poder adquisitivo ya no lo es todo en la moda.

Lily Rose, el más joven y claro ejemplo de esta liberación de ideas polémicas, este delicado personaje de apenas 16 años, hija de la modelo que en 1991 se columpiaba en una jaula para la campaña de Chanel y de quien está siguiendo los pasos a un ritmo más acelerado. Como era de esperarse y después de afirmar que en ella había encontrado un deseo de libertad, Karl puso los ojos sobre su primogénita y la ha convertido en la musa de la firma.

Pero, ¿qué es lo que se busca en esa personificación de la marca? Chanel fue desde sus inicios un punto de inflexión para la sociedad y una liberación para la mujer en todos los sentidos. Su forma de entender la moda desafió las reglas sociales de su época, causaba controversia por todo lo que representaba; una mujer que no necesitaba un corset para sentirse más femenina, la libertad de elegir y de hacer.

El camino ha sido largo pero constante, más de 5 décadas después de que Coco ejerciera su propia personalidad en una chaqueta inspirada en una prenda masculina, hoy Karl finaliza pasarelas con una pareja de mujeres vestidas de novia tomando de la mano a un niño en apoyo al matrimonio entre parejas homosexuales, o con una protesta de mujeres sosteniendo carteles con leyendas como «women’s rights are more than alright».

La idea de buscar que la libertad sea parte de su vida es algo que muchas mujeres contemporáneas comparten con lo que algún día motivó a Coco a romper con los estándares que la mujer debía cumplir, aunque en realidad no se puede pretender que las nuevas generaciones tomen su lugar, en ninguno de la sentidos, se pueden buscar las mismas causas sin importar el tiempo ni el espacio.

Hoy, tenemos a Lily con un perfil de instagram que se pinta de rosa y se declara parte de la comunidad LGBT, ayer tuvimos a Vanessa Paradis, Cara Delevingne, Keira Knigthley ...y mañana vendrá alguien más a darle imagen a esa y muchas ideas. La ideología persiste pero los medios que se utilizan para comunicarla cambian.


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