La individualidad (no) es la clave del éxito

El mundo virtual que nos ofrece el internet trajo una convergencia de ideas que en otros tiempos era más complicado.

Por Carlos Hernández.


Publicado hace 1 año 5 meses


¿Por qué leer esto?

Porque vivimos en una época de cambios.


Parece que las fronteras geográficas van desapareciendo, aunque sigan existiendo. Es, increíblemente, a través de movimientos #LoveWins, #JeSuisCharlie o poner una transparencia con los colores de Francia, que muchos de nosotros nos sentimos parte de lo que llamamos mundo.
Pero México vive su propia realidad, una tan propia que se basta a sí misma. No hace falta enumerarlas, eso ya lo hacen los diarios. Entonces nos estamos dando cuenta que los espacios virtuales no son suficientes, que es necesario salir a la calle a dar a conocer nuestro inconformismo de múltiples maneras.

A nuestras generaciones les ha tocado vivir una vorágine de cambios de cualquier tipo, color, sabor y forma. Pero, sin duda, la que más repercusión tiene en las mentes es el ir y venir de conciencias. La inmediatez de información en la que fluímos (antes, ella fluía entre nosotros), ha traído más confusión que claridad para los más jóvenes. Por otro lado, este flujo nos ha traído un medio de expresión propio, que en teoría, nos llevará a ser más críticos.
El panorama de nuestro México lindo y querido nos propone que la educación institucionalizada no es viable ni confiable, sino que la educación popular es la que nos llevará a comprender mejor nuestro presente.

Vivir una época de cambios, a pesar de todo, resulta interesante. Dentro del caos que a nivel mundial se vive en el ámbito económico, social y político, existe un elemento vital que nunca pasará de moda, al contrario, se adapta con creces. La música es para todos un escaparate sensorial, mueve conciencias y recrea conceptos.
Esta adaptación de la música hoy la podemos ver con el sinfín de artistas emergentes (o no) que recrean los clásicos géneros que los antepasados han heredado. Es raro ya escuchar una canción que no contenga dos o más discursos contenidos en una misma pieza. Y el resultado es especialmente revitalizador.
Pero sin duda, entre tanto ir y venir de ideas, las fronteras a romper van más allá de las geográficas. Cuántas cosas de México han cambiado en tan pocos años, socialmente hablando. A pesar de que nos falta mucho, la presión de estar internacionalmente a la vanguardia nos exige cambios de pensamiento y actitudes.

Llámese como se llame la causa por la que luches, la música siempre estará ahí para respaldarte (igual que tu barrio).

FEMINISMO = MODA (¿?)

Por ahí dicen que es mejor que el feminismo sea una moda que un concepto a criticar. Y es que en los últimos años ha sido estandarte de muchas voces. Elle, la prestigiosa marca, hace unos años lanzó una campaña para reivindicar el significado «feminismo». Para muchos fue un acierto, para otros una simple campaña publicitaria. Malala, la joven pakistaní víctima del contexto cultural de su entorno, también ha alimentado el tema del feminismo con un discurso sumamente convencedor: «Feminismo es otra forma de decir igualdad».
Lo que no podemos negar es que este tipo de discursos han generado que cada vez más se trate este tema, que se busquen las libertades de las mujeres, pero también de los varones, para una sociedad más libre.
Feminismo es una filosofía, una postura política, herramienta de análisis, pero sobre todo, un sistema de valores, que encuentra múltiples arterias de expresión.

Influenciada por Janis Joplin, y sobreviviente del cáncer, Poison Ivory carga un fuerte discurso, tanto tierno como transgresor. Es como una adolescente completamente consciente de su realidad, no pone quejas en la mesa, sino que propone.
«Mr. Wonderful» es su más preciado track, nada contenida en actitud, tan pegajosa como su voz. Su R&B sabe cómo tocar fibras al tiempo que te hará mover las caderas. Y esto le ha valido escribir para artistas como Tyga, Jennifer Lopez, Willow Smith, T.I., entre otros.

A pesar de que su EP debut The Filth fue lanzado en 2013, ésta mujer promete tomar más fuerza en poco tiempo.
«Lil piece of heaven», pretenciosa desde que inicia, es redondeado con un video clip que describe totalmente la personalidad de la música de Poison Ivory.

RUTINA. PAUSA. RUTINA

Hace falta rendirle tributo a la pausa. Lo sé, ¿por qué viene a tema la pausa? Me explico: vamos como pollos sin cabeza. Otra forma de decirlo: cuando uno está tarado, rodeado de tarados, uno no se da cuenta de que está tarado. Para reivindicar esa pausa tan necesaria, está la música.
La pausa es necesaria para repensar, valorar y crear. Dejemos la oficina. Mata a tu jefe: renuncia (aunque sea por un momento). Hagamos nada un momento. Y hacer nada incluye bailar.
Toro y Moi, un californiano tan consciente de la rutina diaria que abre campos con un chill bien logrado; ¿por qué? Tenemos con escuchar el refrescante tema «New Beat» para trasladarte a la pista con camisa floreada con cuello abierto a la sombra de las luces.

Hoy quieres darle una sorpresita sonora a aquella persona que te mueve el tapete. Pues apaga las luces, enciende las velas, prepara el vino y dale play a «Lilly», un abrazo, un leve movimiento de cadera y que la música haga el resto. De nada.

Por último, sírvete otra taza de café y sube el volumen a esas bocinas. Contar las horas te será más sencillo al escuchar «Rose Quartz», donde el de Carolina del Sur deja fluir su propio soul chill que no se complica la existencia.

SOBRIEDAD: ORÍGENES CON VISTA HACIA UN FUTURO ELEGANTE

La individualidad es la clave del éxito. Al menos eso nos quieren vender hoy. Dejar atrás tus orígenes y hacerte como el que viene de una tierra, país o mundo diferente es la moda. Pero nadie puede negar la cruz de su parroquia, dicen por ahí.
El pop tan azucarado que llena las radios pretende darnos a entender que lo vanal y lo preconstruido es el futuro de la música. Cada vez más nos encontramos con artistas que suenan igual a otros, todo por competir los primeros lugares en ventas.

Quizá los latinos nos podemos jactar de nunca abandonar nuestras raíces, siempre que estamos lejos de nuestros orígenes, nos entra el romanticismo que desea volver a vivir nuestros contextos tan arraigados.
Lisa-Kaindé y Naomi Díaz, hijas del fallecido percusionista Miguel Angá Díaz (Buena vista Social Club), encontraron el punto exacto para combinar sus raíces francoafricanas inspiradas en la santería yoruba y un pop reinventado para crear el proyecto IBEYI.

Ibeyi, homónimo de su LP, comprende la combinación perfecta de elegancia y vanguardia. Cada uno de sus sonidos que salen principalmente del piano (Lisa-Kaindé) y percusiones (Naomi), forman un estilo propio cargado de una sobria sensualidad.
Dos voces conjuntadas en escalas ricas en armonía, eso es «Oya», tema de su LP.

Voces que no se pelean con los instrumentos de viento, sino que construyen un ambiente que nos lleva hasta la tribu Yoruba.
La vanguardia no queda ahí, y es que en temas como «Stranger/Lover» y «Weatherman» dejan ver el placer que encuentran en lo electrónico, con toques con sumo porte que el R&B puede otorgar. «River», redondea lo que por mucho hace de este álbum un tesoro.

Tal parece que la falta de identidad que impera hoy y que se ha vuelto una obsesión, no funciona como debiera. La clave está en aceptar tus orígenes, aprehender lo mejor de ellos y reinventarte.


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