La salvación de Claudia Li

Por Adriana María Gastelum.


Publicado hace 1 año 5 meses


¿Por qué leer esto?

Por que de una u otra manera, formas parte de la jerarquía de la moda.


En el presente que estamos viviendo, la jerarquía de la industria de la moda es muy fácil de comprender, solo basta con identificarla como una familia y ya: los diseñadores con más tiempo en la industria son los abuelos, son a quienes admiras y esperas un día ser como ellos; los diseñadores nuevos en las casas de moda antiguas son los papás primerizos, los que hacen todo por no regarla; y los diseñadores emergentes son los hijos adolescentes rebeldes, gobiernan en su casa y hacen lo que se les da la gana.

Con raíces tan interesantes como ella, la ex artista y ahora diseñadora de modas Claudia Li ha logrado ser reconocida como una de las diseñadoras a las que hay que seguir. El haber nacido en China, crecer en Nueva Zelanda y Singapur, tener acento australiano y terminar sus estudios en el Central Saint Martins en Londres, ha hecho que esa carrera en modas haya iniciado con nada más que con éxito.

New York Fashion Week Fall 2016 fue su debut hacia la sociedad, o más bien a nosotros los compradores compulsivos. A sus 27 años logró demostrar lo que es la auto-salvación de una depresión. Utilizando materiales ecológicos como el cuero vegano, ha hecho de ella misma una joven que cumple todos los requisitos de una persona exitosa.
En una industria en la cual las modelos tienen 18 años, las bloggers más seguidas tienen 22, donde hasta las hijas de famosos a sus 3 años son más solicitadas que una celebridad, así que el tener 27 años e ir comenzando en esta industria no es tarea fácil, como ella misma lo dice: «me siento vieja, todos los diseñadores que conozco tienen 22 o 23 años».
Siluetas cómodas envolviendo el cuerpo con un toque edgy parece ser el toque especial que le da Li a sus colecciones, «cada pieza es escultural a la vista pero suave al tocarse, con esa elegancia que toma tiempo al crearse».

Cada joven tiene su pequeño mundo y su forma de escapar de él, escapar de la familia, del trabajo, y de la realidad en sí, y por eso no podemos olvidar que somos jóvenes sólo una corta vez en la vida, para escapar de todos y todo.


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