More is always more

Por Mariela Lona.


Publicado hace 1 año 1 semana


¿Por qué leer esto?

Por que es imaginar que podemos ser adolescentes otra vez.


Graduarse de la universidad dejó de significar iniciar tu camino hacia el éxito, ese camino inició - o debió haber iniciado - mucho tiempo atrás, o por lo menos eso nos quieren decir las nuevas generaciones que tienen prisa de triunfar pero miedo a crecer.
En un ambiente de inmediatez en el que si a los 23 años no has trabajado con Olivier Rousteing, Mary Kratrantzou y McQueen, te consideras fuera del mapa. Y es que en realidad el mapa es muy grande y basto, un mapa en el que cada vez aparecen más personajes de lo más singulares y con ideas que planean revolucionar al mundo (o por lo menos hacerlo un lugar mejor), el mismo mapa en el que hace algunos meses Estonia hizo acto de presencia y entró por la puerta principal usando zapatos de tacón con listones, lentejuelas, y mucha actitud.

Con vestidos que pareciera que huelen a chicle y se pueden masticar, Roberta Einer le dice hola a la industria de la moda, y a nosotros los mortales: more is more.
Con una paleta de colores en tonos rosas, azules y verdes; bordados donde además de una impresionante técnica de tejido y acertada elección de materiales se esconde la personalidad de una princesa eslava que escapa en un unicornio usando una chamarra de porrista.
Ver su trabajo es sentirse despreocupado e ingenuo, tal como si pudiéramos ser adolescentes otra vez. No tenerle miedo al color y divertirse con las texturas tendría que ser la moraleja de esta fábula de saturación visual.


Y aunque pronto podamos olvidarnos del trabajo de Einer después de la llegada de un nuevo talento, seguramente sabremos de ella de nuevo porque no se puede sino esperar un futuro de lo más prometedor para alguien que decidió el rumbo de su vida a los 15 años cuando se mudó a Londres para especializarse en arte y diseño. Y muchos todavía no sabemos lo que nos vamos a poner hoy.


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