Z: The new golden age

Por Bernardette Limón.


Publicado hace 1 año 9 meses


¿Por qué leer esto?

Por que el mundo está cambiando y no te puedes quedar ni un paso atrás.


Esta es la nueva era dorada, una marca generacional que establece sus propias formas de vivir, pero sobre todo de elegir con quién, cómo, cuándo, qué y dónde. Olvidemos los estereotipos femenino o masculino y sus roles sociales asignados. La realidad es que The New Golden Age está marcada por el intercambio, ya no es la búsqueda de identidad, es el establecimiento de esta en el mundo y en todos aquellos lugares donde representará quiénes somos. Hablamos de los nuevos adolescentes, que más que carecer de identidad, de decisiones o de estilo, son ahora el más claro ejemplo de lo que una humanidad evolucionada representa, este es el Gen Z.

Así nace una nueva generación, una consonancia, una masa social que está transformando la forma en la que comprendemos nuestro entorno. Una rama que se abre camino a través del sexismo, la definición estricta de la sexualidad o del género, de la salud mental, la introversión y la vida virtual en una sociedad como la que conocemos: aspiracional, políticamente devastada, moralmente ambigua y sobre todo espiritualmente desconectada.

La agencia de innovación J. Walter Thompson revela en una encuesta realizada en el 2015 a adolescentes americanos, que sólo el 48% se considera completamente heterosexual y resto navega entre la neutralidad de género, sin prestar mayor importancia a su comportamiento, pareja, vestimenta o físico. Su postura es completamente imparcial, muy por el contrario de generaciones anteriores como la X o los Millennials; todos los encuestados coinciden que el género ya no es un argumento relevante o que responda a lo que importa en una persona, de ahí que naturalmente nos encontremos con influencers como, Jaden Smith con vestidos, faldas u ornamentos femeninos y siendo portavoz de la nueva campaña de womenswear de Louis Vuitton. El hecho que una figura pública como el hijo de Will Smith y una de las más reconocidas casas de moda del planeta endosen temas de equidad con la creación de estilos, extiende el panorama en donde esta clase de alternativa comienza a ganar terreno, liderando sin ninguna bandera de cualquier índole, el universo en el que ellos quieren vivir y que por consecuencia es en el que todos conviviremos; ese universo que construyen y que corrigen sin temor alguno, sin prohibición alguna e inclusive con todo el apoyo de empresas multinacionales.

Si bien lo discernimos, la Generación Z -adolescentes nacidos después de 1990- es la nueva era de oro del globo terráqueo, porque han desarrollado con más facilidad la comprensión de lo verdaderamente importante, que es la persona misma, por quien es y no por lo que lleva puesto o por cómo nació. Claramente no es la explicación de género a la que estábamos acostumbrados, ni siquiera podríamos llamarle que es una definición como tal, es simplemente una expresión nacida en medio de una época digital, de calentamiento global y de «tolerancia».

El Gen Z, toma inspiración de todos los temas que los envuelven y a su vez revolucionan con un pensamiento saturado de información, aquello que para las generaciones pasadas es raro, no aceptado o radical. Pensando en un año atrás, una de las empresas de retail más importantes del Reino Unido, Selfridges, previendo la evolución de las generaciones, lanzó su campaña: «Agender», no es él, no es ella, soy yo. Así de simple, con un manifesto estrictamente limpio y claro: la celebración de la moda sin definición, Selfridges abrió un espacio bajo esta campaña en donde todas las marcas contribuyen con líneas que puedan ser usadas tanto por hombres como por mujeres en igualdad y sin discriminación; desde accesorios hasta perfumes; este espacio se convirtió en una voz firme de la transformación cultural.

Aunque la misma cultura pop de los 80’s fue la que estableció los inicios de un cambio con nuevas reglas, no sólo de moda, sino de la misma fluidez sexual, tal y como lo vimos en David Bowie y Grace Jones o actualmente en actores como Tilda Swinton. La realidad no está exclusivamente en descifrar a las minorías sociales LGTB, la situación que se plantea tiene que ver con una confrontación cultural y de educación que es mucho más compleja y a su vez más libre, dejando a un lado el cliché con el que siempre se relacionan estos temas: las etiquetas y los tabúes. Dígamos que la explicación más próxima del género es la que relata Sam Killermann en su libro «A Gender Guide» en donde expone que la identidad de género es como un cubo de Rubik, con tantas caras y combinaciones como uno se pueda imaginar, y esta es una respuesta social a lo que como humanidad hemos creado.

A donde quiera que volteamos, todo es una mezcla, un intercambio y un excitante modus vivendi, conformado por desafíos, retos y estímulos que sólo hablan de ser diferente, ya no es pensar, ahora es demostrar.

Lo importante viene con la mezcla de generaciones y la observación de cómo resolverán vivir bajo el mismo techo con el único fin de subsistir, algo que ya podemos ver en esta gran brecha generacional, tan sólo en el simple uso de las redes sociales; Baby Boomers, Generación X y Millennials son los reyes de Facebook, Twitter, Blogspot, Instagram entre otras redes, contra los mejores generadores de contenido, los que además encabezan casi todo el contenido que consumimos y que son los amos y señores de YouTube y SnapChat, los Gen-Zers. La fuerza de las plataformas sociales le han dado el poder, no sólo a la población total, si no que han empoderado a esta nueva generación para ser partícipes sumamente activos del cambio que viven, ya no son los típicos

adolescentes con acné, indecisos, infantiles y temerosos; ese estereotipo quedó en el olvido y ahora han tomado al internet como su principal herramienta para explorar su mejor rol en las redes, el de ser quien son y ser fieles a ello por sobre todas las cosas; así le damos la bienvenida a los adolescente que son entrepreneurs, sagaces, determinados y sobre todo inteligentes.

Respondiendo a esta prerrogativa, para el 80% de esta generación es súper importante expresarse de manera creativa en sus propios espacios, es por ello que su celular es el aparato más preciado que poseen, la TV ordinaria es casi obsoleta al igual que su contenido, todo pasa en el www. Son activistas virtuales diariamente conectados, que poseen una amplia visión de los derechos humanos y de la promoción del cambio que el mundo exige.

Personalmente creo que lo que los hace ser tan auténticos y tan valiosos como espectro generacional, es que ellos han actuado transversalmente en su posición como seres humanos, más allá de cualquier ideología, modelo social o estructura cultural, son capaces de entender abiertamente y sin prejuicios de dónde vienen y qué es lo que quieren, no están perdidos en la búsqueda de identidad, el Gen Z acepta sin cuestionar el género, la sexualidad o la belleza, esa es una razón totalmente irrelevante, lo que ellos quieren es dejar en claro que tienen una voz individual y única. Porque lo llevan en la piel, no es un tatuaje o un chip, es su naturaleza; sin méritos alzados, sin actos fascinantes de historia, sin cuentos bíblicos, ellos ya son héroes y son nuestro futuro.

Los Z’s es mucho más que una etapa, es una revolución cultural y social, ellos llevan en sus genes la visión de una percepción más fluída de sus propios roles y de cómo el resto deberíamos tomarlo e implementarlo de manera general. En definitiva, la nueva era dorada de las generaciones ha venido a transgredir positivamente la manera en la que observamos nuestro entorno y entendemos la multiculturalidad de raza, de género, de peso, de estatura, de estatus social o inclusive de nivel socioeconómico. Nos demuestran que todo lo que existe es el TODO por el que vivimos y soñamos, así que apreciarlo es la mejor forma de aceptarlo.


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