You, me and Mrs. Bathurst

Por Diana Cuevas.


Publicado hace 1 año 1 mes


¿Por qué leer esto?

Por que si quieres, tú puedes ser una it girl.


Últimamente dos de cada diez notas de estilo de vida mencionan a alguna It Girl , en ocasiones sin saber siquiera qué es «eso» que las hace serlo. Según The Guardian, hasta hace unos años para ser una It Girl necesitabas haber nacido en Belgravia con una cuchara Cartier en la boca y según Instagram basta con ser hija de alguna celebridad setentera (esto no es indispensable), saberle a la moda, las selfies y juntarte con otras chicas que hagan lo mismo; algo como Mean Girls pero sin lo mean y con una increíble vida.

La realidad y el origen del término es otra, mucho más conveniente para los tiempos actuales que ni el uso mismo que ahora se le da. Rudyard Kipling fue el primero en utilizar este término en relación al encanto femenino. En «Mrs. Bathurst», su cuento de 1904, Kipling se refería a una «cualidad especial» de su personaje, una mesera con el mismo nombre, a la cual no la vestían las mejores firmas de diseño y lo que la distinguía del resto en la historia no era «belleza» -por así decirlo-, ni necesariamente una buena charla, era sólo it, algunas mujeres se quedan en la memoria solo con haberlas visto pasar por la calle; en mexicano su equivalente sería un «no sé qué que qué sé yo».

Para Kipling, It era un eufemismo para el atractivo sexual, mientras que en los Estados Unidos de principios del siglo pasado ser It era estar a la vanguardia, en el «right-time-right-place»; de la mezcla entre ambas definiciones surge la connotación actual.

Ahora hay chicas It en todos los rubros: el cine, la repostería, el arte, los deportes, la música, las redes sociales e incluso en mi cuadra. En los 80's se destacó Diane Keaton, quien en la película «Annie Hall» de Woody Allen, eligió representar a su personaje vistiendo un pantalón masculino con una camisa, un chaleco y una corbata porque se sentía realmente fea y necesitaba diferenciarse de las otras actrices. Keaton cuenta que no sabía que eso iba a darle un gran impulso a su carrera, que la convertiría en una It Girl.

Rasgos exóticos o poco habituales, cuerpos diversos, estilos despreocupados e inquietudes varias hacen parte de este término en el que te incluyes tú si se te da la gana y me incluyo yo por escribir esto mientras como fresas con crema en Cartagena, -aunque sea mientras se terminan y decido serlo por cualquier otro It-.


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