Moda es todo aquello que me gusta

Por Posh Editorial.

Colaboración de

Sebastian Cors


Publicado hace 8 meses 4 días



La cultura y la moda son términos que conllevan infinidad de acepciones, cada una relativa a un contexto sociocultural particular. Nos hemos hecho la idea de creer que la cultura sólo engloba las manifestaciones pertenecientes a lo que dicta la estética de la clase alta. Los Anish Kapoor y Kusamas que hacen que nos sintamos parte de la oligarquía cultural creada por nosotros mismos y los medios que seguimos. Olvidamos que la cultura engloba, muy a pesar de algunos, absolutamente todas las manifestaciones humanas habidas y por haber; incluida la moda, rama en la que ocurre este mismo fenómeno de selectividad oportunista. Creemos que moda sólo se le puede llamar a eso que usan las personas que pueden gastar más de un sueldo de salario mínimo en un par de tenis. Eso que pasa en eventos exclusivos para un grupo limitado de personas, que de vez en mes salen a congratularse por pertenecer una cultura elitista que se rehúsan a compartir con los demás. Creemos que moda es sinónimo de poder adquisitivo, de buen gusto.

La palabra moda va más allá de la indumentaria, pero solemos darle, por semiótica del lenguaje, una imagen relacionada con la industria textil de manera casi inmediata. Moda es todo aquello que gusta. Todo aquello que empieza como algo pasajero, que tiene la capacidad de trascender las limitaciones de tiempo y que dicta el paso natural de una generación a otra. Es algo que puede tener un alcance global, o la intimidad de un rasgo personal. Es cultura pop, es alta cultura, es cultura kitsch. Es salir a la calle en pijama, es el último éxito de Drake, declararse fan de Wes Anderson. La moda es, bajo los estándares actuales de nuestra generación, inseparable de la cultura. Es toda acción premeditada, desde lo que responde a una estética masiva hasta la costumbre más repugnante que se guarda para uno mismo.

Imágenes vía Instagram


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