Who's meant to wear what?

Por Mariela Lona.


Publicado hace 11 meses 5 días



Tu forma de vestir habla más de ti que lo que el CV más amplio puede hacer, desde que eliges tu ropa al comprarla hasta el acto casi involuntario de vestirte por la mañana forman parte de un ciclo al que todos pertenecemos, y que va más allá del consumismo y la frivolidad que se le atribuye, la moda no solo es un actividad económica que mueve una gran cantidad de dinero en el mundo, es un «acto social y una actividad artística, porque produce símbolos», definida así por Godart, esos símbolos que nos ayudan a reforzar o crear una identidad personal, y que han sido también estándares de movimientos sociales y discursos ideológicos que buscaban un cambio en la sociedad, un cambio que tarde o temprano se vió reflejado en el largo de nuestras faldas, el ancho de nuestra cintura o en lo alto de nuestros zapatos. La moda dejó de ser únicamente esa dualidad económica y artística para comenzar a ser un portavoz de valores, ideas, cultura y contracultura.

A más de 50 años del nacimiento de la contracultura, la cual Roszak definía en 1968 como «Una cultura tan radicalmente desviada o desafecta a los principios y valores fundamentales de nuestra sociedad, que a muchos no les parece siquiera una cultura, sino que va adquiriendo la alarmante apariencia de una invasión bárbara.», hoy formamos parte de una sociedad que se cuestiona cada vez con más frecuencia los principios y valores, hacer preguntas es parte de nuestra naturaleza, y nuestra naturaleza nos está llevando a dar un paso tan grande e importante como alarmante para quienes conservan la idea de nacer, vivir y morir sin hacer ningún cambio sustancial en su vida. Este paso toma una dirección completamente diferente a lo que hemos visto y que pone en duda todo lo que algunas vez consideramos que era correcto, una generación que está eliminando lo que «debe», y nos está enseñando que «ser» es una forma más placentera de vivir.

Hippie, Swinging London, Punk, Skinhead y más movimientos que pertenecen a la contracultura, lograron adaptar sus ideologías por medio de la apropiación de rasgos y símbolos de su indumentaria, y aunque su ideología no era la misma, compartían un objetivo en común: lograr una representación física de cómo querían ser vistos por la sociedad, y me pregunto, ¿cómo queremos ser vistos el día de hoy?. Y aunque a esta pregunta pueda haber miles de respuestas, un hecho es que aunque no todos seamos una parte activa del cambio, de una u otra forma, somos parte de él.

Probablemente uno de los discursos que he escuchado con más frecuencia últimamente tiene al género sexual como punta de la pirámide, los roles de género y la sexualización de la mujer son temas que no dejan de sonar por todos lados, y en contra o a favor, es inevitable tener una opinión al respecto, y han sido varias las marcas de moda que han tomado iniciativa y han dejado en claro cuál es su posición.

Jacquemus, Hood by Air, Eckhaus Latta, Marques’Almeida, 69 y VETEMENTS son algunas de las marcas que no buscan hacer que la mujer muestre de más o el hombre de menos, diseñan para una persona y no para un cuerpo, mucho menos para un género sexual. Los hemos visto en pasarelas, en las calles, en videos musicales, y aunque probablemente no los veamos en misa los domingos, han llegado un poco más lejos y ahora los puedes ver en el recuerdo favorito de muchos: una Barbie.

Ava Nirui y Alex Lee son quienes están a cargo de este proyecto inspirados en el trabajo de aquellos diseñadores que nos hacen dudar sobre «who’s meant to wear what», ocultando la figura estilizada e irreal que por años no enseñaron era la ideal debajo de ropa holgada y unisex.

A mi pregunta anterior, ¿cómo queremos ser vistos el día de hoy?, aún no lo sé, pero espero que algún día nos veamos así, holgados y unisex.


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