On wednesdays we wear denim

Salir de noche puede significar muchas cosas: cena o fiesta, control o descontrol, limonada o cerveza, falda o pantalón; pero lo que nunca debe significar es seguridad o inseguridad sin importar si elegiste falda o pantalón.

Por Mariela Lona.


Publicado hace 5 meses 1 semana



Salir de noche puede significar muchas cosas: cena o fiesta, control o descontrol, limonada o cerveza, falda o pantalón; pero lo que nunca debe significar es seguridad o inseguridad sin importar si elegiste falda o pantalón.

El 1999 nacieron dos discursos que sin duda dividieron la opinión pública, y que a pesar de que han transcurrido casi 20 años, lo sigue haciendo.

Por un lado tenemos a la Suprema Corte Italiana, quien justificó un caso de violación por el tipo de ropa que usaba la víctima. ¿La justificación? La joven llevaba un par de jeans ajustados, los cuales ella tuvo que quitarse, por lo que el caso ya no era una violación, sino un encuentro sexual con consentimiento.

Del otro lado, un grupo de mujeres — con un poco más de sentido común — y muchos jeans ajustados dispuestos a armar una revolución, comenzaron a buscar un cambio, y es así como nace «Denim Day», una campaña realizada por Peace Over Violence que se celebra un miércoles de abril de cada año.

Esta campaña propone poner en debate estas suposiciones erróneas sobre el origen de cualquier tipo de ataque sexual, y aunque parezca absurdo, aún hay quienes atribuyen esto a el largo de nuestra faldas o lo pronunciado de nuestros escote.

Bueno, ¿y qué llevabas puesto? ¿por qué estabas sola en la noche?

En una encuesta realizada en Inglaterra en el 2005 para la campaña «Women’s Rights» de Amnistía Internacional, el 26% de las personas encuestadas afirmaron que una mujer es parcial o totalmente responsable de ser violada si está vestida de una forma sexy o reveladora.

Katherine Cambareri es una jóven fotógrafa que no está de acuerdo con estas cifras y que se ha sumado a la misma causa que en algún momento hizo que un grupo de mujeres protestaran y pidieran justicia en un par de jeans. Lo ha hecho mediante un proyecto en el que ha
retratado la ropa que algunas víctimas usaban en el momento que sufrieron un acoso o ataque sexual.

«I am trying to challenge society’s assumptions that victims are always in revealing clothing, and I am trying to show the variation in clothing worn – there is no correlation between what victims wear and their attacks, because sexual assault only occurs when a person decides to assault another person.»

Así que no es la fiesta, no es el alcohol, no es la noche y tampoco es la ropa.

Nuestra ropa habla por nosotros, pero nunca la he escuchado decir que queremos ser atacadas.


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