El trap, hedonismo puro

Por Posh Editorial.

Colaboración de

Patricia Lomelí


Publicado hace 3 meses 2 días



Una dieta musical ecléctica la de los nativos digitales, ¿la mezcla? Reggaeton, flamenco, pop y r&b. Millennials aspirando al éxito y al dinero, hablando desde la trinchera del gueto y desde un celular con el que pueden postear que han consumido droga y nadie los puede parar.
Un oído poco acostumbrado a una estructura agresiva –donde las instrumentales son creadas a base de kick drums 808 o líneas pesadas de sub-bass, además de sintetizadores por capas, entre otros sonidos– puede resistirse a digerir el trap, añadiendo a esto que los contenidos líricos son historias del barrio. Se trata de una poética recurrente en temas como drogas y sexo, más la postura de los músicos ante su actual modo de vivir.

Quizás desde algún punto de vista lo que podría cuestionársele al trap, es lo vacío que pueden llegar a sonar sus composiciones. Sin embargo, en una era de hedonismo y superficialidad, ello no es más que el espejo del día a día, de la broma que se juega a diario y es expuesta en su lírica. Si bien las letras pueden parecer agresivas: “Me gusta cómo con la boca me pones el condón y te queda mejor mamá cuando no me pones na'”, el golpe se contrarresta sabiendo que vas a mover el cuerpo sí o sí.

Bastardo pero genuino, no podría ser de otra manera en el imperialismo cultural propagado por internet, y aun así, se planta ya con su propio discurso para trascender a sus propios referentes. Más allá de algunas especificidades sonoras, lo que distingue al trap son las nuevas formas de consumo y producción que determinan su público y, con él, su discurso.
Es por eso que los bajos marcados y los hit-hats acelerados te vuelan la cabeza para ponerte a bailar, “El trap no sólo ha asimilado manierismos y herramientas, sino que se los ha apropiado y adaptado a la realidad mestiza – cani, latina, nini, a veces pero no siempre marginal”, lo que acá se hace es sentir el gueto por las venas sin mancharse de sangre, su estructura lírica cruda y violenta pero manteniendo siempre un ritmo de baile.


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