Staff Picks: Edición 64

Por Posh Editorial.

Colaboración de

Mariela Lona, Javier Herrera, Ruth Soltero


Publicado hace 3 meses 4 días



Paramore — After Laughter

Por Ruth Soltero

El regreso de Paramore, después de la realización de su último álbum en 2013, nos sorprende con un sonido completamente diferente pero muy trendy. Siendo este su quinto disco, han dejado claro que abandonan las pop-punk vibes que los caracterizaban. Con el lanzamiento del primer single, “Hard times”, escuchamos texturas más sintéticas muy al estilo ochentero; sólo basta con ver el album cover para darse cuenta hacia dónde va su nueva propuesta.
A pesar de la incertidumbre general respecto al futuro de la banda –con la salida de dos integrantes y la reintegración de uno de ellos tiempo después–, la realización del nuevo álbum les tomó un año entero, periodo que sirvió de búsqueda y autodescubrimiento para Hailey Williams, Taylor York y Jeremy Davies.
Con el mundo teniendo un rush de nostalgia hacia el pasado, la banda ha logrado evolucionar para satisfacer el gusto de sus fans e incluso de uno que otro outsider.

alt-J — Relaxer

Por Mariela Alexandra // @666_mariela

La relación amor/odio que existe entre una persona y una canción, es probablemente más difícil de explicar que aquella que se da en las relaciones humanas. Es extraño que puedas llegar a odiar esa canción que escuchaste por primera vez junto al amor de tu vida, y te puedas enamorar de esa otra que te dedicó tu ex con todo el odio de su ser. De cualquier manera, así fue como conocí “Breezeblocks” y me enamoré de alt-J y la voz quejumbrosa de Joe Newman.
Después de dos álbums alt-J regresa con Relaxer, un proyecto en el que cada canción parece ser ajena a las demás, aunque de cierta manera todas logren mantener ese delgado hilo que las hace pertenecer al mismo disco: euforia, sensualidad, calma, amor y dolor, todo en el mismo lugar.
Relaxer abre con “3WW”, el resumen perfecto de los diversos ritmos que –a pesar de las diferencias– se complementan bien; referencias sexuales al ritmo de «well, that smell of sex, good like burning wood», y frases románticas con notas suaves al coro de «I just want to love you in my own language». En no más de 40 minutos este álbum nos ofrece ocho pistas que abren las posibilidades entre el amor y el odio, 8 canciones listas para que las regalemos por ahí o las guardemos para nosotros.

Penelope Trappes — Penelope One

Por Javier Herrera // @comegats

Comprar un buen vino, apagar la luces de la casa y ponerle play a este disco con unos audífonos de buena calidad es sin duda una excelente manera de empezar todo de nuevo, borrarte e iniciar.
Un año de trabajo se condensa en 11 perfectos tracks, grabados por Penelope en una pequeña sala de práctica de piano alquilada en Londres. El bunker funcionó para definir una postura de expresión libre, que se siente, que todo el disco carga mediante narraciones lentas y profundas acerca de cómo ser madre y cómo nadar contra la corriente como artista femenina.
Penelope One, firmado por Optimo Music –el sello de música electrónica seria más fuerte que nos ha dado Glasgow en los últimos años–, es un álbum verdaderamente notable que nos regala una reconfortante sensación de aislamiento y contemplación, cosa que hoy en día en pocas circunstancias podemos tener.

SZA — CTRL

Por Javier Herrera // @comegats

Un álbum de rhythm and blues contemporáneo que detalla, con un romanticismo de altos vuelos, las horribles formas en que se nos presenta el amor en estos tiempos. Letras que van de la venganza al odio, y que dejan muy claro que hoy día no tenemos más o mejores formas de amar, sino más y mejores formas de hacer daño.
Musicalmente hablando, el disco es hermoso; un par de colaboraciones notables con Travis Scott y Kendrick Lamar redondean los 14 tracks del primer EP de SZA (Solána Imani). Neo soul de New Jersey lleno de hip hop fino y chillwave que nos hacen recordar albums de Jamiroquai y Wu-Tang Clan.
La honestidad en “control” es la clave en el éxito del álbum. Aunque las referencias son obvias, el ambiente de cada track es acompañado por una bandera única de libertad y búsqueda constante de personalidad, tanto en la lírica como en los acompañamientos.


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