¿Para quién es el arte público?

Por Posh Editorial.

Colaboración de

Paulina Díaz Bojorquez


Publicado hace 2 meses 3 semanas



Los primeros años fueron difíciles para La Minerva. Los tapatíos la criticaban por desproporcionada, fea e innecesaria. Guadalajara poco a poco se fue expandiendo y se construyeron desarrollos habitacionales y comercios alrededor de La Minerva, de pronto sin que nadie realmente lo planeara, a Guadalajara la “identificaba” esta glorieta. Hoy si queremos tener un encuentro a pie y de cerca con ella, solamente podemos los domingos, durante el horario de la Vía Recreactiva. ¿Para quién es La Minerva?

Los cambios positivos en materia de seguridad y espacio público se los debemos en gran parte a la identidad y al sentido de pertenencia. Los monumentos, esculturas e hitos ayudan, con la correcta planeación y socialización, a construir esta identidad. En agosto del año pasado, el actual presidente municipal de Guadalajara, Enrique Alfaro, anunció su programa de arte público. Este programa destina alrededor de 30 millones de pesos a la planeación y construcción de esculturas en diferentes puntos del municipio de Guadalajara. Estos 30 millones de pesos son recursos bajados, en su mayoría, de un programa de multas aplicadas a obras que infringieron permisos*. No hubo muchos comentarios sobre las primeras notas de este programa, ni de la primer pieza de Ismael Vargas. Probablemente el PRI no sentia tan cerca las elecciones para empezar a hacer tanto ruido al respecto. Total, en Julio de este año, al salir la nota sobre la escultura de José Fors en lo que será el parque de los Dos Templos, los periódicos, redes y tapatíos se dieron a la tarea de atacar por donde pudieran, específicamente, a esta escultura.

Y si, si deberíamos de estar cuestionando estas decisiones pero ¿estamos haciendo la preguntas correctas? El costo y la obra no son lo preocupante. Claro que 4.5 millones de pesos es todo para ti o para mi, pero en cifras de gobierno y obra pública, es muy, muy poco. La asignación directa de obra y la desconexión total con la ciudadanía, es exactamente lo cuestionable. ¿Como esperamos que una escultura de identidad y sentido de pertenencia a una ciudad que no fue tomada en cuenta? ¿Como se decidió la ubicación de estas esculturas? ¿Porque no se licitan las intervenciones de arte público? Si la valoración de obras es subjetiva, ¿quien valoró las obras de estos artistas?

Entonces volvemos al efecto Minerva. Los turistas van a venir, se van a tomar fotos con estas esculturas y de pronto, en el imaginario colectivo foráneo, nos asocien a ellas como ciudad. No tendría que ser así. Este programa de arte público podría dejar de respaldarse detrás de la subjetividad y empezar a tener una base firme desde la ciudadanía, no para la ciudadanía. Y ahí es cuando, como ciudad, podríamos empezar a sentir los grandes cambios que puede detonar el sentido de pertenencia. Empecemos por a hacer las preguntas correctas.

  • “Reglamento de compensación, indemnización y mitigación por acciones urbanísticas”.

Comentarios de Disqus